¿Qué ves en la máscara?
Yo veo una expresión de enojo que es básicamente todo lo que me ha estado haciendo sentir, que todo lo que intentas hacer al final te frustra, te frustra el hecho de que no puedes más y que te echa para atrás, el hecho de no tener a lo mejor algo que te respalde entre comillas, es una tristeza, es una luz también interior que al final esa luz es una desorientación. Por eso el reloj en desorden.
Al final también cuelgan todos los demás sentimientos que están.
Refleja, refleja justamente cuando estuve como más en el fondo, que fue cuando todo se venía encima, que fue justamente cuando después de llegar aquí, que todo lo que esperabas estaba abajo, o sea que no llegabas a la expectativa que tú querías, que todo tu sueño se vino como abajo, que todo tu sueño no se estaba cumpliendo, todo ese enojo de que a lo mejor no es tanto tu culpa sino la circunstancia en la que estás y que todo te dice que no, que no, que no, que no.
Mucho enojo y mucho sentimiento encontrado.
Y eso de querer llorarlo y todo también por eso las lágrimas y al final es que el enojo es eso, es una acumulación de que sabes que no está siendo tratada como deberías de ser tratada, es una frustración.
Pues tanta puerta cerrada, también el hecho de que tuve un bebé y que todo eso de la maternidad aparte también se juntó, o sea, todo lo de hacerte responsable de alguien más y no poder, no porque no quieras, sino porque estás sola, porque un momento te sientes sola, aunque dicen que están ahí y todo y estás sola de todas maneras no sabes ni siquiera con quién dejar a tu niño para poder hacer cosas, o sea no, no hay una compaginación con lo que necesitas.
Por detrás a la máscara se supone que lleva una lámpara, entonces los huecos que tiene se supone que representan un poquito de luz.
Expectativa
Yo esperaba a lo mejor un poquito más de apertura, esperaba a lo mejor un poco más aceptación, un poco menos de recriminación, un poco más de que no hubiera como un racismo, porque te apuntaban desde que te escuchaban y ya te ven como con cierta cara.
Esperaba que no, que no estuviera eso.
Más apertura, simplemente más apertura cuando tú estabas allí, tenía la imaginación de que a lo mejor era gente más abierta, con más cultura, más, menos machismo y te encuentras con que no es tan diferente como a lo mejor te pensabas que era y que no es incluso sólo aquí, yo creo que incluso corre a más países, a más personas, a más culturas y eso es algo que también aprendí, Es algo que no es solamente a lo mejor de donde soy, no es a lo mejor solamente de dónde vengo, sino que es incluso todavía más allá y que está muy arraigado y que la gente ni siquiera es consciente.
Pensaba que podía trabajar porque yo sé idiomas, yo sé cosas de administración, sé cosas de marketing, sé cosas de contabilidad y en nada de eso se me ha abierto puerta porque todo simplemente te dicen que no, lo que te ven, te ven como menos, incluso por ser de otro lugar que lo ven como menos, creen que no eres igual y ya desde ahí está el sesgo, o sea, todas las aperturas que pude haber tenido, todas se han cerrado.
Pensaba que es un primer mundo, vienes con esa primicia y que piensas que la gente va a ser diferente, que no va a haber discriminación, que no va a haber a lo mejor tanta pauta en que no puedes hacer esto, de que mire, están estas opciones, no sé, que hubiera más apertura y al toparte con llegar aquí y encontrarte con lo mismo, de que te critiquen a lo mejor por de dónde vienes, cómo hablas, o sea, cómo te escuchan, porque había gente que te atendía, un dependiente, lo que fuera, te atendía y al escucharte ya te hacía una cara de ay, o sea, como, como dejándote de lado, ¿sabes?
«Gracias a esa voz pude salir de ahí, estoy tomando rumbo otra vez. Pero te enoja mucho el que tiene que ser a pasos tan cortos por mucha burocracia, por muchos malos miramientos que ni siquiera son cosas tuyas. Soy yo misma«
Y ya desde ahí, tú notabas cómo te trataba, desde que te escuchaba ya notabas como te trataba diferente a cuando te recibió con buenos días, muy amable.
Te encuentras también con esa dificultad de que todo lo que has estudiado, porque yo tengo mis carreras, tengo estudios, tengo idiomas y todo, y que todo eso al final no te sirve para nada porque no hay nada que te respalde entre comillas, pues también te trae abajo toda tu autoestima, todo lo que tienes, todo lo que eres se viene abajo y todavía te lo crees más cuando, que es parte de lo que digo, que empecé a pensar también después que gracias a esta actividad de MZC yo pude ver que la verdad que todo eso que pasé me ponía una máscara, cosas que ni siquiera me acuerdo, literalmente hay cosas de esa etapa que ni siquiera me acuerdo, cosas malas que hacía a escondidas, incluso de gente con la que yo llegué a estar aquí, o sea, llegué con una pareja y se lo escondí a él. Y era eso, o sea, ponerte una máscara y solo pensar que estaba resolviendo lo básico, como ya tengo resuelto mi comida y un techo donde dormir.
Dejas de pensar en ti como lo que eres, o sea, que dejas de tener valor, que empiezas a pensar que sabes que no valgo tanto como lo que yo pensé que valía, pero al final está esa como voz adentro que te dice que no es cierto, sabes? No es lo que te estás pensando, no es lo que te estás creyendo, no es lo que te estás diciendo a tú misma y pues al final es.
Gracias a esa voz se pude salir de ahí, que estás tomando rumbo otra vez, pero te enoja mucho el que tiene que ser a pasos tan cortos por mucha burocracia, por muchos malos miramientos que ni siquiera son cosas tuyas. Soy yo misma.
Yo tenía otra expectativa también porque a ver, había buscado en línea, había buscado cosas de qué podía hacer, tengo estudios en marketing y todo eso y busqué cosas que pudiese hacer en línea y al llegar aquí me topo con que no, o sea con que es más común, más de boca a boca, que la gente no busca de buenas a primeras darte lo que se merece, o sea un empleado tanto aquí como en todos lados, la gente no está dispuesta a darle lo que te mereces, la gente que mucha gente busca nada más lo barato, lo que les conviene, que no buscan tu bienestar.
No encontré un lugar que me dijera mira, puedes buscar aquí, puedes buscar allá y esto, hay aquello que no sé qué, simplemente como te digo, era que te vieran la cara, que te escucharan y ya era como uno, o sea se ponía una pared invisible que era como uno se ve.
Llegué incluso a preguntar de casa en casa de que si querían yo estaba haciendo limpieza o lo que fuera y aparte iba con el miedo de que yo no sé a qué casa iba a tocar, no sé a qué casa iba a entrar.
Yo las conocí a las ONG,s hasta después, yo conocí que había ONGs hasta mucho después y fue que estuve en un piso donde se trabajaba y una de las chicas fue que lo mencionó de que oye y tú, yo quedé embarazada y me dijeron que oye pues tú puedes recibir ayudas y que no sé qué y ya fue como yo me empecé a enterar que había ONGs donde no conocía. A ver, también estaba el miedo de que es que me van a echar de aquí, que yo no estoy regular, que no sé qué, o sea todos tus derechos tú no los conoces, tú crees que porque te asaltaran en la esquina o lo que fuera ya te iban a regresar, sabes, o sea todos tus derechos tú no los conoces, tú no lo sabes y a ver que es muy fácil, a lo mejor te digo ver en línea unas cosas y cuando llegas aquí te topas que no es así
Esta historia de vida pertenece a una de las máscaras que forman parte de la exposición «Expectativas VS Realidad»
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