Desde Mujeres en Zona de Conflicto, entidad especializada que interviene en la localidad granadina de Zafarraya con mujeres en situación de vulnerabilidad, queremos responder al artículo publicado el pasado 30 de agosto en el Ideal de Granada
Mujeres en Zona de Conflicto interviene con mujeres en contextos agrícolas durante la campaña en Zafarraya (Granada) desde el verano del 2018, cuando se detecta que las trabajadoras agrícolas que se encuentran en Almería y en Huelva, se trasladan durante la época estival a Zafarraya y alrededores por la demanda de mano de obra en el sector agrícola.
Las mujeres con las que se trabaja en estos contextos presentan una serie de indicadores de extrema vulnerabilidad: en un alto porcentaje en situación irregular, no alfabetizadas, con una barrera idiomática enorme y que proceden de contextos de asentamientos en Huelva y Almería. Además, son mujeres que normalizan las violencias basadas en el género que sufren, restando importancia a las agresiones psicológicas, físicas y sexuales en el ámbito laboral y social, lo que contribuye a su impunidad. El número de mujeres que se atreven a contar las agresiones sufridas es muy reducido, siendo aún menor el de las que se deciden a dar el paso de la denuncia. Cuestiones culturales, sociales, económicas y sistémicas contribuyen a esta situación.
Durante los meses de junio a septiembre, MZC ha intervenido con más de cien mujeres en la zona de Zafarraya, todas presentando el perfil descrito anteriormente. Durante este tiempo se han recibido múltiples demandas de mediación con distintos servicios públicos de la zona. Los servicios sanitarios son uno de los más demandados, y en donde se reciben mayores quejas de atención. Durante esta última campaña, además, se han producido graves problemas de acceso relacionados con la ausencia de un administrativo que habilitara la gestión de citas o las tramitaciones de desplazamientos temporales al municipio. De facto, se ha producido una limitación de acceso a este servicio público, tan necesario para mujeres que soportan grandes esfuerzos físicos durante su jornada laboral.
En algunos casos se han detectado situaciones compatibles con la explotación sexual y prostitución, pero en absoluto es algo que pueda generalizarse. Confundir a las mujeres que a primera hora de la mañana se encuentran en las inmediaciones del Centro de Salud para acudir a realizar un jornal en el campo con mujeres en contextos de prostitución o explotación sexual es un completo disparate.
El tono y el contenido del artículo publicado por el periódico Ideal el día 30 de agosto de 2025 reproduce estereotipos y daña la imagen de unas mujeres que vienen a trabajar en el campo, responsabilizándolas de una forma grave, asegurando que son portadoras de “patologías que ya no eran comunes” Consideramos muy necesario un cambio de visión al respecto, más inclusiva y respetuosa con las personas a las que afecta. Quedamos a su entera disposición para ampliar información especializada sobre este tema.