Representarme a mí como mujer

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¿Qué ves en la máscara?

A mí.

Yo quise reflejar todos los momentos de oscuridad, de tristeza, de impotencia, de sufrimiento que he tenido a lo largo de mi vida, momentos muy difíciles, pero por otro lado con las flores, con los colores, las mariposas, cada día, cada vez que pasó una circunstancia o algún problema o que hay algo oscuro en mi vida, siempre trato de buscar cómo renacer, cómo florecer, cómo salir adelante, cómo dejar atrás para que no me invada todo eso, sino permitir que mi vida no se hunda, sino que yo estoy hecha para guerrear mi vida, para salir a flote siempre.

Eso fue lo que quise representar con esta máscara, las emociones y eso es de toda mi vida, en Colombia y aquí en España, de todo, de todo lo que he vivido. Yo también en el momento en que estaba haciendo esta máscara, que quería representarme a mí como mujer, como mujer que he sido trabajadora sexual, que he sido también violentada, agredida por parejas, por hombres, como que plasmar un poco el amor propio que tenemos que tener cada uno y darnos el valor que no nos dan los demás, porque todo empieza por nosotros mismos.

Si nosotros no nos aprendemos a valorar, a respetar el lugar que merecemos y que tenemos que tener, nadie lo va a hacer. Nadie lo va a hacer. Entonces yo creo que ya estamos en una era donde las mujeres tenemos que demostrar más lo que valemos y empezar a ser consecuentes con lo que hicimos y vivimos.

¿Porque nos quejamos mucho de la violencia y la violencia de género, pero qué estamos haciendo para evitarlo? Muchas mujeres no se dan el valor y le permiten a los hombres agredirlas a sus parejas por miedo a dejarlos, por miedo a estar solas. Pero si las mujeres solas podemos, podemos salir adelante. No necesitamos de un hombre que no nos da buena vida. No tenemos que estar en un lugar donde no queremos estar, donde no nos sentimos respetadas, valoradas, sino que por X o Y circunstancia tenemos que estar ahí. Y no debe ser así, porque somos demasiado capaces e inteligentes, mucho más que los hombres. Tenemos la capacidad de ejercer demasiadas cosas al mismo tiempo, de hacer todo lo que nos propongamos. A veces por dependencia. Sí, por dependencia, por situaciones económicas, por muchas circunstancias, o simplemente por el hecho de tener una persona ahí que sentirse acompañada, por costumbre, permitimos todo este tipo de violencia, todo este tipo de irrespeto, todo este tipo de… que lo desvaloricen a uno.

Expectativas en España

Cuando yo me vine, me vine con todas las expectativas de tener estabilidad tanto económica como emocional, cambiar mi vida, darle un cambio radical en cuestión laboral, personal.

No fue así, porque aquí he pasado momentos también muy difíciles, de incertidumbre, de hambre, de no tener empleo, de ser discriminada, que no fue lo que yo esperaba. Yo vine porque yo tengo un familiar y en principio él me dijo que, si quería venir y trabajar y probar aquí cómo me iba, pero cuando llegué acá ya me dio la espalda, entonces desde ahí yo empecé a buscar mi rumbo sola.

¿Sabías sitios donde buscar trabajo?

No, no sabía, pero preguntando y preguntando y haciendo amistades, pues uno ya va conociendo los sitios como las ONG, donde lo pueden asesorar a uno, informar y ayudar y ahí poco a poco pues ya fui saliendo adelante.

Cuando llegué, no fui a ninguna asociación, nadie te dice, solamente fui a una entidad que no quiero nombrar, que fui a ver si me podían brindar alguna ayuda de alimentación y en ese momento me dieron un bono de compra por 150 euros. Con eso me estuve ayudando para vivir porque yo pagaba mi alquiler de la habitación y todo, pero no supe, nunca sabía, nunca supe y no conocía a nadie, ni estas otras entidades. Yo decía como si me podían ayudar o brindar otro tipo de ayuda o si me podían decir de algún lugar donde yo podía dirigirme y ella me decían como que no, que no conocían otro sitio, que no sabían a dónde podía dirigirme, porque yo tenía que empadronarme, yo no tenía padrón, no tenía tarjeta sanitaria, no tenía nada de eso y por mi problema de salud

Prostitución

Yo llego ahí porque al ver que no podía encontrar un trabajo, al ver que hablaba con personas y me decías ¿Tienes documentación? No, no tengo. Tampoco tenía una experiencia como tal decir de meterme camarera y todo eso, entonces eso me llevó a pensar tengo dos opciones, o regresarme a mi país o mirar y hacer lo que sea necesario. Yo tengo dos hijos, tengo dos nietos y yo tenía que responder por mis dos hijos en Colombia y ayudarle a mi hijo con mis nietos y eso fue lo único que tenía, como las salidas que tenía en el momento y por eso me metí en la prostitución. Yo conocí a alguien y me dijo allá hay un piso para trabajar. Empecé a trabajar en ese piso y estando ahí que iban todas las ONG a darnos la protección y todo eso, ahí conocí a MZC. Pero antes no, antes no. Nadie te informa.

No, no veo la prostitución como una violencia, porque la mujer que se mete a trabajar, eso se mete porque ella misma lo decide, a no ser de las que las obligan. Uno se mete en esto es porque uno lo decide. Entonces yo ahí no veo ningún tipo de violencia. Uno lo hace porque no tiene otra opción, porque en el momento no tiene de dónde más agarrarse. Yo ahora ya tengo mi trabajo, que era como que lo que me faltaba para poder soltar muchas cosas que también en este momento me estaban haciendo daño.